jun
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No sé si lo que provocó que le tarro se rompiera fue un periodo de monzón inusualmente largo, una inundación repentina de esas que en pocos minutos se llevan todo lo que encuentran a su paso, o un constante calabobos que, de tanto repetirse, había terminado por meterle la humedad en los huesos. Lo cierto es que el cristal estalló en mil pedazos por los aires y ahora no hay quien se le acerque. ¡Menuda tempestad en pleno mes de junio!
Quizás sea un buen momento de empezar de nuevo, o de cambiar la estrategia.
Saludos
El frasco de los truenos sería una buena terapia para todos. Dejar dentro los malos humos, la rabia,...
Blogsaludos
Hum, no sé si realmente es buena terapia, más vale una tormentilla diaria que un estallido destructor de vez en cuando.
Muy original, de aquí viene eso de "abrir la caja de los truenos".
Yo conozco a personas que duermen con ese tarro debajo de la almohada, algún día les estallará también en la cara. Y es que no puede salir nada bueno de los rayos y las centellas.
Besos.
Jeje, muy bueno, Virginia.
Saludos.
Feliciades por el texto me gustó mucho
Y poco se cabrea la Tierra.
A este paso será ella la que nos vaya metiendo en tarros, no en formól sino en petróleo BP (buen provecho) :)
Un abrazo!
Miguel, sí, algo tiene que hacer...así no se puede seguir :)
Besos!
Adivín, habría que practicarlo de vez en cuando... pero con moderación, que luego ya ves lo que pasa!
Un beso!
Elisa, jeje, lo mismo opino... está bien guardarse los truenos de vez en cuando, pero mejor ir soltando nubecillas poco a poco que provocar luego un tsunami..
Manuespada, gracias! Jeje, prodría ser! ;)
AdR, y que lo digas! Cuidado con guardar tan cerca ese tarro, porque como estalle... uf!!
Besos!
Gabriel, muchas gracias!
Besos!!
Rufino, muchas gracias, me alegro de que te gustara!
Carlos, y que lo digas!! Como diría un amigo mío, vamos al hoyo de cabeza... si es que...
Un beso!
Gracias a todos por los comentarios!!