Tengo un amigo escritor al que le gusta llevar la contra, y cuando le llega la inspiración se echa a dormir para olvidar las ideas, y considera el folio en blanco el mejor de sus trabajos. Ni mira las estrellas como los poetas, ni rebusca en la Historia, como los novelistas serios, ni imagina cuentos de hadas como los niños. Y escribe sobre la arena de la playa, para que sus palabras sean perecederas, y para que el mar se lo trague todo: sus personajes, sus colores, sus diálogos y su caligrafía. Y escribe de derecha a izquierda y de abajo a arriba, para que el principio de los textos se le ocurra después de conocer su final. Y se ríe de los chistes antes de contarlos, y llora por las muertes antes de que el cadáver llegue a nacer. Y sus palabras favoritas son las que empiezan por zeta y terminan por a.Yo ya se lo he dicho, pero él solo cree las mentiras piadosas y esto es mucho más que una verdad a medias. Tal vez algún día se dé cuenta de que está viviendo en un espejo, y por eso le salen las novelas invertidas.


