Y esos contratiempos me enfadan, me da la impresión de que las horas se burlan de mí y hacen siempre lo que les da la gana, siempre lo que a mí no me conviene.
Pero hoy estoy pensando que puede que en lo que de verdad importa, el tiempo nos dé una tregua.Cuentan que Cleopatra amó a Marco Antonio como nunca antes nadie había amado, que cuando remontaron el Nilo, lo llenaron de tanto amor que el propio río se avergonzó porque no cabía en su cauce. Luego, cuando el romano estaba a punto de morir, la reina de Egipto consiguió parar el tiempo. Cuentan que sus labios se encontraron en un beso que tuvo la duración de todos los siglos del pasado.
Me he quedado tranquila al darme cuenta de que a mí también me ha pasado. De que yo también he tenido besos que han hecho que desapareciese la medida del tiempo, y abrazos y caricias y miradas que todavía me agarran por dentro, mucho después de haber terminado, mucho más largos que todos los siglos del pasado. Y eso que ahora hay muchos más siglos del pasado que cuando Cleopatra dio su beso...
