Es una historia de idas y venidas, de trajinar, de no estarse quieto, porque el mundo no puede pararse ahora, precisamente ahora, no. Es una historia sin título, sin prólogo y sin epílogo. Sin trazos absurdos que al final se olvidan, o simplemente no se leen. Es una historia que es en realidad un resumen, que se queda en lo esencial. Pero no es un esquema, porque los detalles los quiero todos, no quiero que se pierda ni uno solo de los instantes que la historia pueda contener.
Es una historia fabricada de recuerdos, como todas las historias que merecen la pena (sí, otra vez). De recuerdos y de ideas, y de lo que quieres recordar aún sabiendo que nunca pasó. Es una historia de lo que ha sido, de lo que es, de lo que será... y de lo que yo habría hecho que fuera de haber podido mover los acontecimientos, como los mueve en una novela el narrador. Es una historia de ahora, que en realidad es lo único que interesa. Si fuera de antes, llegaríamos tarde, si fuera de después, tal vez no podríamos llegar a tiempo, y se perdería también.
Es, por supuesto, una historia hermosa. Hay demasiadas historias horribles en el mundo, así que, si yo fuera historia, trataría de ser hermosa, al menos para contrarrestar, o para que el desastre, si no se remedia, no pueda crecer más. Y es una historia alegre, las noticias tristes no hace falta contarlas, ya se oyen por ahí.
Es una historia cuidada, releída y retocada muchas veces, estudiada con tesón. Es una historia escrita con cariño, con una sonrisa. Y está escrita en momentos de sosiego, sin nada alrededor que moleste o que distraiga, para que no queden cabos sueltos. Es una historia nacida del puro placer de hacer nacer historias, escrita sin presiones, por el simple gusto de escribir. Es una historia sin prejuicios, una historia urgente, una historia que tiene la necesidad de ser contada. Es, casi, casi, una historia imprescindible, aunque puede que eso sea ya demasiado decir.
Y por esta vez, la historia tiene irremediablemente un final feliz. Si por casualidad encuentro la estrella fugaz que concede deseos, me gustaría pedirle que fuera una historia perfecta. Porque es la historia que he escrito para ti.




