Orange Green Pink

El ojo que te mira

Ya veo los focos ;-)


Cada golpe de la baqueta contra la batería se convertía en uno de los latidos de sus corazones. El calor se había mezclado con la música y ya no veían más allá de los focos. Saltando. Cantando. Sudando. Como si fuesen un solo elemento en medio del mundo, ajenas al resto. Se abrazaron entre risas y aplausos, un polvo rojizo cubría sus frentes y se pegaba a su piel como una máscara de arcilla, pero eso era también parte de la magia.

Un segundo de silencio y, de nuevo vibrando al ritmo de otros miles de desconocidos que de repente se habían convertido en amigos íntimos. Y otra vez la emoción, la piel de gallina desde lo más alto del corazón hasta los dedos de los pies. Y al levantar los brazos, tocaban las estrellas.

Seguramente mañana, o dentro de un año, no puedan recordar cada momento ni cada canción. Pero cada golpe de batería, la vibración del suelo, el calor de los focos está ya pegado a sus mentes. El polvo mezclado con el sudor de sus caras, la frontera que separa el escenario del suelo, el sonido de la risa, el latir del corazón. Sobre todo el latir del corazón. Cada golpe rompiendo el pecho al ritmo de cada acorde. Cada golpe en cada nota, en cada grito, en cada voz. Los golpes del corazón se marcan a fuego...

El vibrar de la música rebotando en sus cuerpos, llegando hasta el fondo del alma, clavándose en las retinas, tauándose en la piel. La música que se vuelve vida, que se mete dentro, que empapa los músculos y los huesos, que se agarra a las entrañas. Y los golpes, sobre todo los golpes, los latidos del corazón unidos a la música. Y mi corazón que no deja de latir...


¡¡EXTREMÚSIKA!! (este año, desde el recuerdo)
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Había una vez...


Había una vez... "una vez"

que a fuerza de ser contada

se repitió tantas veces...

que se volvió realidad.

Jorge Bucay
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Si tú supieras...



Si tú supieras lo que es ver al sol morirse de ganas de dar de lleno en la pared de un cuarto sin ventanas...
´
´
{Marea...}
Si tú supieras, si yo te dijera
si yo te contara...
´
[El cuadro, de Nicoletta Tomas Caravia, se llama Sueña sin dolor]
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HIGUERA 3 XDDD


... De vuelta de Semana Santa...
Tú en tu casa, nosotros en Higuera ;-)

Desvíate a 200 kilómetros de aquí y deja a mano derecha el Portugal: ya queda apenas nada para encontrar la señal. Pero antes, la flor de la jara, las curvas plagadas del olor a tomillo, ocho mil metros dando vueltas alrededor de taramas amarillas y blancas, de sierras verdes de encinas y rocas que arden con el sol, de margaritas cargadas de rocío, de bellotas caídas de los alcornoques y de la casita casi hundida en el Tajo, la que se ve desde el puente. Ahí lo tienes: Higuera 3. Si la encuentras, seguro que te merece la pena recorrer esa distancia y dar una vuelta por allí.

Me encontrarás, seguro. Puede que buscando cobertura más allá del cañazo, puede que mirando las estrellas en la carretera vieja. O tal vez bebiendo agua en la fuente vieja, o cogiendo higos de los huertos, sentada en las gradas de la plaza o en casa de alguna tía. Si es verano en la piscina, si es invierno al calor de alguna chimenea, tal vez asando castañas. Si no, entra a ver a Pinipon, si me queda algo de dinero te invito a una caña, bailaremos flamenco y batuka, y seremos de los malos para querer volvernos buenos... pero tú tendrás el miedo...
Si llegas ahora, estaremos comiendo el bollo de pascua en el merendero, al campo no vamos, porque va a llover. Vente con hambre, hay barbacoa todos los días. Y sobre todo, vente con sed. Aunque a lo mejor nos hemos ido a Roman, veintitrés razones son más que suficientes para pasarnos por allí. Y si no, viendo a las niñas. O subiendo o bajando alguna cuesta. O comprando camisetas rojas y negras de fiesta.

Y si se te hace de noche, una peli en casa de Tío Tomás -¡tranquila, poderosa!-, o a pasar frío al corral de Flora, o una oca y algo de fritanga donde Ali -¡ojalá se venga también Jesús!-, o unos minis en la puerta de los adosados vacíos, y después, siempre, a cotillear al bar.
Ellos a la derecha, ellas a la izquierda, Pini en la barra y nosotras en medio, partiendo la pana, rompiéndonos las lenguas, con la risa perpetua, con los vasos vacíos y repitiendo la música otra vez y otra vez más. Dame otros dos besos, que no nos hemos saludado, tu chico nos tiene desgastadas de tanto mirar, pero elige tu peinado favorito, que aquí tenemos algo que decir de cada una.

Ponnos unos cacahuetes, o unas aceitunas, saca unas pipas y unas gominolas. Y los cubatas, en vaso ancho, por favor. Y si ya son horas, ponnos unas lonchas de jamón. Y así, loncha con loncha, hasta que se nos gaste la noche. No importa, aún queda mucha mañana para dormir debajo de un kilo de mantas, calentitas, en silencio, con el ruido de fondo de las campanas de la procesión.
No estés en tu casa, que nosotras estamos en Higuera, y hay que liarla: nos vamos a reír, vamos a criticar, y vamos a reírnos otra vez y otra y otra y otra y otra y otra... hasta infinitas, incluso alguna más. Siempre de lo mismo. Hasta no poder más.

Higuera para las tres... ¡y para otros trescientos! Por eso, si encuentras la señal, no seas vago. El camino se puede hacer andado -¡¡doy fe!!- y la meta merece la pena...

Ya sabes: ¡¡Higuera 3!!


Si vuelvo a nacer
te busco sin duda
detrás de la luna...
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Feliz Semana Santa :-)


He echado cuentas y hace nueve años que no voy a Higuera en semana santa. Esta va a ser una pascua extraña para mí. Así que, normal que haya sentido un poco de nostalgia, y que haya buscado estas frases, que siempre me han gustado mucho. Hablan del amor, y entre otras miles he elegido esas porque fue una vez en pascua cuando me di cuenta de que el amor debería ser el motor de todo: de la vida, de lo que hacemos, del mundo. El amor así, a lo grande. El AMOR... En fin, comparto con vosotros mis frases... Feliz Semana Santa, sed buenos

"Quiero aprender a amarte como se aman la luna y las estrellas; quiero dirigir mis pasos por la luz de tu encanto; quiero aprender a buscarte en lo sencillo, en lo delicado, en lo hermoso y perfecto del universo, en el aire que te sirve como mensajero, en la felicidad que inunda nuestra existencia y en el dolor que clava la estaca dentro de nuestra alma"

"Ahora, en este momento, siento necesidad de ti, me gustaría que estuvieras a mi lado, pero no sólo hoy: me gustaría necesitarte todos los días de mi vida"

"El amor tiene magia. Consigue que la vida sea muerte y que la muerte sea vida"

* * * * * * *

Voy a poner además un enlace que he sacado del blog de Escolar y que me ha gustado mucho, mucho. Es un vídeo que explica cómo sería la tierra si sólo tuviese 100 habitantes. Es un buen momento para pensarlo, está chulo... ¡Y, una vez más, somos unos privilegiados!
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Mini-tesoro para poner en alguna isla...


Es probable que este sea un post totalmente absurdo para la mayoría, aunque sí tiene sentido para mí, y espero que tenga significado para ti ;-)
Porque, después de tanto buscar, mereces la explicación...
Así pues,


¿Qué es BluesHarp?
¿Y tú me lo preguntas?
BluesHarp no es ni más ni menos que lo que sigue...





(que, por si no se ve bien, es una caja azul de plástico, dentro de la cual había una armónica que pertenecía, ni más ni menos, a La Fuga!!! :D :D )



... y ¿qué tiene en su interior este pequeño cofre del tesoro? ¿Qué guarda BluesHarp en su corazón? Pues ni más ni menos que...



XDDDDDDDDDDDDDD
¡Exacto! ¡Púas! ¡¡Púas conseguidas todas en diversos conciertos!!
XDDDDD


... y ese es todo el misterio...
XDDDDD
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Versos en la arena


La brisa mecía su vestido y peinaba su cabello, más negro en la noche, más largo y más liso de lo que él recordaba. La miró sin pausa, sentado junto a ella, sonriendo a su cara tranquila, a su gesto relajado, a los brazos que se apoyaban levemente sobre sus piernas. Dormía de lado, con la cabeza en su vientre, y él seguía despierto, con miedo a moverse para no interrumpirla.

Descalzos, como cuando jugaban en la playa a construir castillos de arena para princesas inventadas, se habían adentrado en un oasis en medio del mundo, y probablemente estaban condenados a no volver. Condenados a dormir sobre la arena, bajo un manto de estrellas, arropados por las olas, oliendo para siempre a sal.

Adoraba ver su cara dorada, un reflejo del brillo del sol en la noche, así, calmada, reposada, en su regazo. Le parecía un personaje de cuento, y la cuidaba como si estuviera a punto de desvanecerse, de convertirse en un sueño. Y ella se lo agradecía con su risa, que era como un trago de agua fresca en un mediodía de agosto.

Tenía los pies pequeños y bronceados medio enterrados en la arena, y él prefería mirar sus pies a mirar el horizonte negro, como el agua del mar por las noches. La brisa les hacía estremecerse al unísono y sus cuerpos erizados eran la única evidencia de que su imagen proyectada sobre el fondo del universo era real.

Él bostezó y ella resbaló de entre sus brazos, se acomodó junto a sus piernas y dejó que la siguiera mirando así, de perfil, hasta más allá de la noche. Con la sonrisa en el alma y sus dedos temblorosos, comenzó a escribirle versos en la arena:

Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba como antes,
cuando aún no existías,
cuando sin divisarse navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.

He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.



(Sobra decir que yo no hago poesía, y mucho menos como esta -¡ya quisiera!-. La que he escogido para ponerla en la arena es "La noche en la isla" y la escribió Pablo Neruda en Los versos del capitán)
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Veo el ojo que me mira, no sé qué esperáis de mí. Yo que muero cada día que tú te olvidas de mí... Soy un pez en una jaula, lo que quiero y lo que no, soy todo lo que me pasa... Tú me ves, yo no... (Fito&Fitipaldis)

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